Doctor Marín, nuestro querido VÍCTOR.

Ayer nos despedíamos por última vez en tu misa de funeral, acompañándote con rosas rojas por el amor como compañeros que todos los trabajadores te procesábamos.

Tus dieciocho años como médico en la Residencia La Rioja, dejan una huella inolvidable.

Compañero gruñón y de carácter, pero con una gran calidad humana, devoción por la medicina y auténtica vocación como médico.

El mes pasado cumplías 65 años y hace un año en esos terribles días de primavera luchando incansable contra el virus, siempre “en pie”, ni un solo día faltaste, en primera línea, a la espera de tu jubilación cuando todo pasase.

La vida no siempre es justa y no te ha permitido disfrutar de tu merecida jubilación. No te ha permitido cumplir todos esos planes que nos contabas que ibas a hacer con tu mujer Isabel y tu hijo Arturo.

Nuestro más sentido pésame para Isabel y Arturo.

Querido Amigo y Compañero,

HASTA SIEMPRE